El caos.

Y nada más cierto, pinceles que te pintan la cara, las manos y todo lo que pasa cerca de ellos, pinturas a medio abrir o abiertas y no encontrar los tapones para cerrarlas, paletas asesinas que manchan la bata y hasta el pelo si te acercas demasiado, desorden y caos, eso es lo que me pasa cuando estoy pintando un cuadro.ImagenImagenImagenImagen

 

 

 

 

 

 

 

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